Reflexión sobre las fiestas de cumpleaños infantiles de ahora

Los cumpleaños no tienen por qué ser espectaculares: lo importante es celebrar con los que te quieren y quieres.
Reflexión sobre las fiestas de cumpleaños infantiles de ahora - Freepik
Niños en una fiesta de cumpleaños. Imagen Freepik/pressfoto - https://www.serpadres.es/ocio/47355.html

Si eres padre o madre habrás asistido a cumpleaños infantiles, unos serán más austeros y otros más ostentosos, pero todos los cumpleaños pretenden ser especiales para los niños. Fiestas temáticas, animadores infantiles, tartas impresionantes, castillos hinchables, globos de helio (cuanto más grandes mejor), mesas de dulces e incluso catering… todo es poco para celebrar el cumpleaños del pequeño.

Un niño o niña que tiene menos de 4 años, en el futuro no recordará nada de lo que está sucediendo. Aunque eso no importa, porque los padres quieren que sus hijos pequeños disfruten de su día. Pero, ¿la fiesta es realmente para los niños?

Ahora los cumpleaños son un negocio

Hasta no hace mucho tiempo, las fiestas infantiles consistían en un pastel (o un bizcocho) que hacía la madre del cumpleañero, y algunos niños iban a jugar a casa. Se merendaban sándwiches de mortadela o nocilla y se bebían refrescos o zumos.

Eso era el momento más especial del año porque era tu cumpleaños y además te traían regalos. Las mejores fiestas tenían globos colgados en las paredes y mientras abrías los regalos te echaban una o dos fotos. Como no eran muchos los regalos, después de abrirlos se jugaba con ellos.

Sin darnos cuenta toda esa magia ha cambiado y ahora un cumpleaños infantil parece un concurso para ver qué mamá y papá lo hace mejor. Las madres y los padres sienten que si no eres original o si el cumpleaños no es ostentoso, no quieres lo suficiente a tu hijo. Las madres no hablan con los invitados, solo quieren que todo esté perfecto. El cumpleañero juega con sus mejores amigos y el resto de niños corren por ahí sin más. Los familiares del niño no disfrutan del cumpleañero porque es una fiesta demasiado grande.

Demasiados regalos que luego no se aprecian, demasiado dinero gastado en una fiesta que no aporta nada más que materialismo y superficialidad a los niños, no les enseña los verdaderos valores de la celebración con las personas que verdaderamente importan. ¿Realmente se hace la fiesta por y para los niños o solo por el “qué dirán”?

No hace falta que los cumpleaños sean fiestones: la sencillez puede ser el mejor plan. - Freepik/stockking

Los cumpleaños no tienen por qué ser fiestas impresionantes

Ya está bien de competir con los demás padres, ya está bien de intentar escalar estatus social a través de los niños. Nada tiene que ver con lo que los niños realmente necesitan.

Los niños necesitan estar con las personas que quieren, hacer algo especial como hornear un pastel con la abuela, disfrutar de los seres queridos y capturar una imagen que valdrá más que mil palabras. No necesitan impresionar a nadie, solo necesitan ser felices.

Haz la prueba, organiza una fiesta sencilla o pregunta a tu hijo qué quiere hacer de verdad en su cumpleaños. En la sencillez, muchas veces, está la felicidad.

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